Acciones que evitan que tu empresa logre la rentabilidad deseada

He aquí algunas razones que NO contribuyen a darle rentabilidad a tu empresa, te generan pérdidas, te provocan estrés, te hacen vivir la inestabilidad laboral en carne propia, te generan inseguridades emocionales y terminan evitando que concilies el sueño por la noche, eso y mil cosas más con las que ya te estarás sintiendo identificado.

¿Pero sabes algo? La mayoría de ellas son evitables, y aquí te cuento cómo.

Hablemos primero de esas acciones:

  1. Si aún no hemos definido los objetivos que describen cómo podemos estar en función del resultado de nuestro esfuerzo, de cualquier forma que estemos nos parecerá aceptable y el esfuerzo de superación será muy poco.
  2. Sabemos cómo queremos estar, pero:
    • O no tenemos del todo claro cómo conseguirlo
    • O los esfuerzos que hemos realizado no nos dieron el resultado esperado y estamos desanimados
    • O suponemos que se requiere mucho esfuerzo para conseguirlo y nunca empezamos las actividades que sabemos necesarias
    • O creemos que no tenemos tiempo porque estamos muy cargados de trabajo
    • O nadie está presionando y por falta de presión, lo que ya se sabe que debe hacerse se pospone y vuelve a posponer
    • O SIMPLEMENTE no se tienen las ganas de realizar el esfuerzo necesario porque antes habría que ordenarse y ordenar procesos, y se cree que todos se sienten bien con la situación tal como está. Es ahí donde surge la peligrosa pregunta “¿para qué me voy a complicar?”

Ahora bien, ¿qué hay que hacer para salirse de ese atolladero en que nos encontramos?, ¿lo lograremos?, ¿vale la pena intentarlo?
¡Pues, CLARO QUE SÍ! Pero vayamos por pasos.

Estas son algunas acciones que deben aplicarse de inmediato:

  1. Ordenar la mente y los pensamientos
  2. Definir objetivos imaginándolos alcanzados
  3. Pensar en cómo se van a conseguir (estrategia)
  4. Buscar sistemas y herramientas apropiadas (autodidaxia)
  5. Invertir en la formación apropiada para lograr los resultados (buscar la ayuda de expertos)
  6. Aprender a implantarlas las estrategia, saber distinguir cada una, para qué sirve y cuáles son los resultados específicos
  7. Ser autocrítico (No temer a reconocer posibles errores)
  8. Aprender a realizar un autodiagnóstico de salud de la empresa

Y ante todo tener en cuenta, que si se quiere se puede. Es solo cuestión de organizarse, informarse y disciplinarse para hacerlo, porque la autoconfianza es fundamental en cualquier meta que uno se proponga. ¡Y si podemos imaginarlo, podemos lograrlo!

Pedro Roque

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