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El Espíritu de Autodestrucción…

Descubrirlo a tiempo es una buena medida de autoprotección cuando se empieza a sufrir por el efecto de los malos hábitos adquiridos en relación con el espíritu de autodestrucción. Ningún niño nace con malos, ni buenos hábitos. Venimos solo con nuestros instintos de supervivencia, como el hambre y la sed, llorar cuando sentimos miedo y sonreír cuando algo agrada. Todo lo demás, lo aprendemos de quienes nos cuidan y educan, principalmente de nuestros padres y el entorno donde crecemos.

Y el espíritu de autodestrucción sucede en lo personal, cuando actuamos contra nosotros, como cuando perjudicamos lo circundante, el medio ambiente y los ecosistemas.  

El alcoholismo, la drogadicción, la cleptomanía, son síntomas de autodestrucción propia, pues se sabe que al final se vuelven contra uno. La manía de compra compulsiva con dinero ajeno, ensuciar el medio ambiente y los ecosistemas, son síntomas de autodestrucción a través del las leyes, pues al final siempre se descubren, y además del desprestigio personal y familiar, hay denuncias y condenas por los abusos y daños causados.

Con relación a la autodestrucción social por como hemos ensuciado la tierra en el último siglo, les recomiendo el mensaje del Papa Francisco en el Día de la Tierra, apelando a los líderes mundiales a impulsar la recuperación de la tierra para crear un mejor presente para nosotros y el futuro de las siguientes generaciones. https://www.youtube.com/watch?v=xSrxwuB0mZs 

Lo mas impactante del mensaje es que el Papa Francisco nos dice: “Dios si perdona, pero la Tierra no”… Si no se reconduce el proceso de seguir destruyendo los ecosistemas y concentrándonos más en los intereses privados que en los de la humanidad, continuaremos hacia la autodestrucción. 

El llamado, es a todos los líderes de los países industrializados, emergentes y en desarrollo como El Salvador, y a los dirigentes empresariales para reorientar el ingenio y desarrollo hacia productos biodegradables que no destruyan más los ecosistemas, la fauna y la flora de los mares y la tierra.

Es mentira que la tierra y el mar aguantan con todo y tienen capacidad infinita de autodepuración. Las cinco grandes islas de basura y plástico en los océanos y los millones de toneladas de basura en todos los países y aquí, además, los promontorios de basura por doquier, son un aviso permanente sobre el proceso de autodestrucción social.

Pero no se trata solo de la autodestrucción de lo físico, sino también de lo mental, al no tener educación, tiempo y cordura para diferenciar entre las mentiras y las realidad que circulan en las redes sociales, poniéndonos a unos contra otros.   

Todo el que ingiere estupefacientes de cualquier tipo, sabe que es malo para su salud y para su familia; toda empresa que contamina sin escatimar los daños que causará a las comunidades vecinas y a la humanidad, también lo sabe, incluso lo saben, quienes indiscriminadamente queman llantas y polucionan el medio ambiente para reivindicar sus intereses. Al final, como todo está interconectado y todo va a parar a alguna parte, cualquiera de esas acciones confirman el sentido de autodestrucción social.

Lo mismo sucede con los sistemas políticos establecidos, por ejemplo las democracias que se han destruido y las que se están autodestruyendo con el apoyo de quienes temporalmente se benefician en sus objetivos particulares.

La recomendación es cuidarnos del espíritu de autodestrucción que todos tenemos, unos más y otros menos, pues en cualquier momento se puede volver contra nosotros y hacernos mucho daño en lo físico, lo moral, lo espiritual, lo social y lo político.

Al final y a largo plazo, vivir y convivir en paz dentro de un espacio de libertades constitucionales, es lo más conveniente para afrontar con la mente constructiva los retos presentes y futuros.  

Pedro Roque.

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