El Teatro, la Catedral y el Palacio Nacional

Aprovechando la visita de mi hermana decidimos recordar el tiempo antes de nuestra partida, ella para EEUU y yo para Europa y tal como entonces, el domingo pasado fuimos en familia “Al Centro”. Al salir del parqueo Morazán vimos el Teatro Nacional y como estaba abierto, esperando para una visita guiada aproveché para recordar las veces que había entrado en el magnífico edificio. 

La primera, para recibir un diploma del MINED por haber sido el mejor bachiller en mecánica general del ITI, las segunda a un concierto de la gran orquesta de “Lito Barrientos”, un tiempo después, “La Romería Española”, un espectáculo de una compañía de teatro española, luego un valet folklórico de Corea y la última, un valet de danza del vientre.  

La visita guiada duró treinta minutos y nos explicaron la historia del teatro desde su inauguración en 1917, por lo que ya tiene más de 100 años y después de 50 se convierte en patrimonio nacional. El teatro no es solo la gran sala, hay otro espacio de Teatro de Cámara para conciertos y otros espacios para actos protocolarios y eventos especiales. Es impresionante como lucen de limpios y brillantes. Está en: https://es.wikipedia.org/wiki/Teatro_Nacional_de_San_Salvador.

La catedral impresiona por su grandeza y recordamos que en los años cincuenta según nos contaron, sin rigor histórico, se incendió y en el mismo lugar se construyó la actual. Ninguno recordamos la antigua, pues en ese entonces venir de San Vicente a San Salvador era para nosotros como hoy ir a Nueva York. 

Caminando por la Plaza Barrios llegamos al Palacio Nacional para visitarlo con el acompañamiento y explicaciones de una guía. Ya dentro, y en el mismo lugar de entonces, recordamos que como nuestra madre fue la tenedora de libros de la alcaldía de San Vicente, con frecuencia, venía a San Salvador a la Corte de Cuentas en el Palacio Nacional. Como premio algunas veces me traía y al llegar la camioneta a “la Garita” tomábamos un bus de la línea 4 hasta el centro y caminábamos al Palacio Nacional. Al entrar en el primer corredor había unas bancas donde me sentaba y esperándola veía muchos funcionarios por los corredores y admiraba el gran jardín.

Una vez me llevó al gran salón azul donde se reunían los diputados que conformaban la Asamblea Legislativa, entonces 44, y me explicó sobre la Democracia como gobierno de los países más adelantados como EEUU, Francia y Alemania, donde todos los ciudadanos participan en las elecciones y eligen a sus representantes. Por eso es que la Democracia es el mejor tipo de gobierno elegido por el pueblo y para el pueblo y me puso de ejemplo a Costa Rica, que entonces la llamaban la “Suiza centroamericana” y al mismo tiempo me decía: “Primero Dios que los salvadoreños y El Salvador” algún día lleguemos a ser como Suiza.

Terminada la visita en las oficinas en el Palacio Nacional íbamos al restaurante chino “Nico” y me pedía un plato de arroz cantones, servido en forma de una media esfera, que yo antes de empezar a comerlo imaginaba cómo lo habían puesto tan bonito sobre el plato, hasta que ella me explicó que con una sopera, que además era la medida que servían a los niños.

Lindos recuerdos de estos tres monumentos que cada uno tiene los suyos, bien por la vertiente gubernamental o la comercial de esta zona del centro de San Salvador.

Camino a la Plaza de la Libertad descubrí un edificio del Banco Central de Reserva que ahora es una biblioteca y ya en la plaza vimos cómo la gente se divierte al aire libre bailando al ritmo de música tropical. Un paseo sano con recuerdos y anecdotas inolvidables. Visite el Centro, seguro que le gustará.

Pedro Roque

3 comentarios en “El Teatro, la Catedral y el Palacio Nacional”

  1. Recordar es vivir pero no hay como el tiempo pasado que uno vivió feliz de estudiante como recordar cuando uno fue a ver una comedia al teatro nacional o cuando se visito la biblioteca nacional en aquellos tiempos de estudiante bonitos recuerdos feliz día.

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