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¿Hay una nueva realidad?

¡Yo creo que no! Es solo una frase… Lo digo porque la realidad, nuestra realidad humana diaria, sigue siendo la misma. El sol sigue saliendo por el oriente y poniéndose en el occidente. El sistema métrico decimal que rige en todo el mundo y mide la variabilidad de los parámetros que rigen nuestra vida en lo particular, familiar, social, profesional, administrativo e industrial siguen siendo los mismos. La definición del metro sigue siendo la misma y los gramos del kilogramo siguen siendo mil y cuatrocientos sesenta de la libra. El giro de la tierra sigue de veinticuatro horas y el año trescientos sesenta y cinco días. La definición del cariño, amor y apasionamientos siguen igual. Las religiones siguen siendo las mismas en sus principios y creencias y el tablero de ajedrez sigue siendo el mismo y el nombre y las potencialidades de las piezas también.

¿Y entonces que ha cambiado? Según lo entiendo, lo que ha variado son las circunstancias de cada uno en relación con la variabilidad de las circunstancias locales, nacionales, regionales y mundiales.

En la salud unos se contagiaron y se curaron, otros fallecieron por el contagio, pero virus y bacterias, enfermedades, epidemias, pandemias y endemias siempre hubo y seguirá habiendo.

En los negocios con las nuevas circunstancias a unos les han beneficiado, a otros menos y a otros perjudicado. Pero a los que la pandemia perjudicó, viéndolo desde del “jing jang” que contempla dos medio círculos en forma de gotas, uno negro con un punto blanco y otro blanco con un punto negro. Para quienes la pandemia les afecto en negativo, el punto blanco puede ser lo bueno de lo malo y marcar el inicio de un nuevo comienzo. Ninguna persona, ni familia, ni empresa ha tenido solo éxitos a lo largo de su vida.

Y la pandemia ha sido la solución y gran éxito para todo tipo de empresas incluso, por ejemplo, para los despachos de abogados especialistas en el cierre de empresas o en las industrias fabricantes de ataúdes. Con el crecimiento de la expectativa de vida, la industria de los ataúdes en una región de España estaba estancada, pero con el incremento de la mortalidad con el Covid-19, hoy es una industria boyante, incluso innovando y combinando productos reciclados para reducir el tiempo del presagio que de polvo eres y en polvo te convertirás.

No existen datos muy claros pero alrededor del 60% por ciento de los sectores industriales, los que se consideraron esenciales o les permitieron seguir trabajando han crecido. Y se han creado un sinfín de nuevas empresas que hace solo cinco años ni se pensaba que tendrían futuro.

Lo que pretendo es que nos desencantemos que hay o habrá una “nueva realidad” y esperemos que nos beneficie.

Lo que está pasando en todo el mundo y también aquí, además de temporal es circunstancial, de lo que sin perder el horizonte sobre las circunstancias que deseamos para todos, debemos aprender del presente y decidir hacia donde queremos orientarnos en el futuro.

Trabajar todos tenemos que seguir trabajando, desde las personas que están vendiendo productos en las calles hasta las cadenas de distribución. Igual que el artesano o el gran industrial. Todos tenemos que seguirnos esforzando. La tecnología seguirá cambiando y facilitándonos la vida, pero dependerá de como la utilicemos para beneficio o perjuicio.

Siempre hubo tiempos de desconcierto, desorientación y reorientación hacia el ordenamiento de las cosas importantes. Ni se deje convencer, ni manipular, ni piense que la falsa “nueva realidad” le resolverá sus problemas, ni en lo político ni en lo económico.

Las circunstancias que vivimos son consecuencia de circunstancias anteriores, pero las futuras circunstancias serán consecuencia de si aprendemos de las circunstancias del presente. Así es que ha evolucionado y seguirá el mundo.

Pedro Roque

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