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La ciencia de la felicidad.

Las cosas pasan de intuitivas a científicas cuando se demuestran como ciertas, después de haber sido planteadas como tesis, hipótesis, se realizaron investigaciones, estudios, mediciones, análisis y formularon corolarios y beneficios para la humanidad… 

Y también pasa, cuando lo que se concluye es la confirmación de lo que ya sabíamos y de siempre aconsejaron las abuelas, basándose en su experiencia y el sentido común. Por ejemplo: “Que para alcanzar la felicidad, primero hay que ser feliz y para ser feliz, hay que ser buena persona». 

Hoy se asegura científicamente, que las “relaciones personales” con la gente que se estima y lo estiman, mirándole a los ojos, abrazándola y expresando sinceramente los sentimientos, genera mucha más satisfacción y felicidad, que las “relaciones virtuales”… También dicen los expertos de la felicidad, que ser feliz poco tiene que ver con el dinero, alcanzar objetivos personales, profesionales o empresariales, incluso escalar puestos más altos en la organización. Aseguran que la felicidad es la suma de la satisfacción y bienestar momentáneo, cuando se consiguen objetivos que representaban retos propios o impuestos por el entorno en que vivimos y trabajamos, que son buenos para uno, la empresa y la familia. 

Los gurús en la ciencia de la felicidad, que escriben libros e imparten cursos en famosas universidades norteamericanas, explican los efectos de los «buenos hábitos que generan satisfacción y felicidad en uno y otras personas”… Por ejemplo la vivencia consciente de las emociones de la cercanía con otras personas, conversar sobre temas de interés común, disfrutar una comida y expresar sinceramente agradecimiento a lo supremo por las cosas que recibimos de la naturaleza y las personas del entorno.

La tecnología celular es una herramienta para intercomunicarnos viéndonos en tiempo real, pero no para depender de ella y recomiendan desconectarse, planificar tiempo de reflexión, meditación para sentirnos humanos y conscientemente humanizarnos.

En todo el mundo, los humanos somos sensibles a la satisfacción de ofrecer y recibir las emociones que producen los buenos hábitos que nos hacen sentir bien y felices, y la ciencia de la felicidad recomienda practicarlos, porque, generan satisfacciones y sonrisas, que sabiendo sus motivos, nos sentimos felices.

Agradecer, la puntualidad, respetar el tiempo de las personas, comer juntos en paz, reducir el estrés de la conexión online, hacer ejercicio, mantener la mente ocupada, ayudar sin esperar nada a cambio, sentir y vivir la salud, desarrollar proyectos posibles, respetar las restricciones y cumplir los requerimientos de las cosas en que nos involucramos, aportan felicidad.

Explican la “sicología positiva”, la “seguridad sicológica” y enseñan que quienes se sienten seguros psicológicamente, encuentran soluciones más prácticas en menos tiempo. 

Recomiendan a los padres no ponerles muy fácil las cosas a los hijos, mejor enseñarles a lidiar con las situaciones, pues nada es para toda la vida y la salud y la riquezas se pueden perder. Los fracasos, la tristeza y las frustraciones son parte de la vida y mostrándoles cómo resolverlas se refuerza el carácter y se aprende a ser feliz. 

De entre los métodos científicos para aproximarse a la felicidad, me parece excelente, el que consiste en diferenciar las cosas importantes y buenas de las que no lo son, distinguir entre ellas cuáles nos gustan y satisfacen, para dedicarse a las que uno es capaz de hacer y se siente bien haciéndolas. Así se puede acercar a la felicidad, pues la felicidad más que un buen deseo, es vivencia diaria. 

Para los que llegaron a los cincuenta y cinco, además les recomiendo el proceso: “Liberación a los 55, si puede antes mejor y si ya los pasó con más razón”,  pues estoy convencido que nacimos para ser felices y ninguna ley ni religión prohíbe ocuparse en ser feliz. 

La ciencia de la felicidad confirma lo que ya sabemos, pero que no siempre hacemos… Por lo práctico, lo científico y lo humano, si quiere ser feliz, sea un buen ejemplo «ocupándose en su felicidad».

Pedro Roque 

2 comentarios en “La ciencia de la felicidad.”

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