La Resurrección y el Resurgimiento

La resurrección es un milagro divino, maravilloso, único y solo comprensible anteponiendo y priorizando la fé. Por cierto, una característica y habilidad exclusiva de los seres humanos, que tenemos inteligencia y reaccionamos con dos tipos de respuestas, por una parte, gracias a nuestros instintos, y por otra, sabiendo distinguir, entre lo científico comprobable y demostrable, y lo misterioso y comprensible, solo a través de la fe.
¿Y qué es la fe? Es la completa seguridad, la certeza de lo que se espera y que obtendremos aunque no se ve, es el conjunto de creencias no cuestionables en las que se basa una religión.

Ya en el primer año de la enseñanza secundaria, en el colegio saleciano Santo Tomás en San Vicente, nos explicaron que en el estudio de todos los hechos, misterios y milagros que se describen en la Biblia, siempre debe prevalecer la fe.

La fe, en términos de la cálidad humana que distingue unas personas de otras, no es una dimensión variable, sino un atributo. Un atributo, es una carácterística de la calidad de las personas, de los productos y los servicios, que se tiene o no se tiene. No pueden haber atributos a medias. Los atributos se determinan con los calibres denominados, “pasa, no pasa” y al momento de decidir la condición del atributo, el criterio es simple, “pasa” o “no pasa”, “esta bien, o no”, de la misma forma es con la fe, se tiene o no se tiene.

Pero la fe, también se debe tener en uno mismo, en otras personas y en los obtetivos que se desean conseguir y para conseguirlos hay que planificar y organizarse para convertirlos en realidades, bien como atributos o en una determinada medida, como variable.

Si analiza los planteamientos sicológicos actuales para el autodesarrollo, cada uno con su nombre según su procedencia, si oriental, China, Nepal, la India u occidental, EEUU, Europa, o de por aquí, parten, del conocimiento de sí mismo y descubrir las habilidades potenciales que tenemos, y que por desconocimiento de quiénes somos y de qué somos capaces, no las hemos aplicado.

Nada se obtiene sin fe, la misma que se requiere, pare creer en la Resurrección. Un enfermo que tiene fe en sí mismo, en el médico que lo atiende y sigue las instrucciones y medicamentos, se cura con más facilidad y en menos tiempo.

Resurgir de cero en un nuevo negocio, recuperar el aprecio y el cariño de amigos que se alejaron, recuperar relaciones familiares de parientes con quienes se tuvo problemas, volver a una empresa después de haber renunciado o haber sido despedido, son ejemplos similares al de la parábola del hijo prodigo, que suceden, solo si se tiene fe y confianza en el éxito.

En uno de los libros sobre el tema, aprendí que el “arte del éxito”, es convertir los fracasos en lecciones aprendidas y acumulación de experiencia que nos lleva a ser más cautos con las siguintes decisiones.

Nadie a lo largo de su vida tuvo siempre éxito, todos tuvimos fracasos y caídas de las que pudimos levantarnos y lo aprendido lo sumamos a nuestro inventario de experiencias.

Si Jescristo resucitó y ascendió a los cielos en el ámbito divino, nosotros como humanos, podemos resurgir de fracasos con nuevos planteamientos, aplicando la experiencia.

El cristianismo tiene más de dos mil años y a lo largo de su historia tuvo, tiene y tendrá tiempos de crecimiento y de estancamiento de los que resurgirá.

Quizás como humanos son necesarios los fracasos para demostrarnos nuestra capacidad de resurgir. Conozco casos de resuigimiento de enfermedades complicadas, del alcoholismo y de reorientacion de empresas para pasar de las pérdidas a las utilidades.

Pues sí amigos. En lo divino es la “Resurrección”, en lo humano el “Resurgimiento”.

Pedro Roque
Todo es más fácil y más sencillo con sentido común.

1 comentario en “La Resurrección y el Resurgimiento”

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