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Los Ángeles y San Francisco

Aprovechando resolver asuntos pendientes personales y familiares, visité Los Ángeles y San Francisco estas dos semanas. Las dos son ciudades donde viven y han encontrado su sueño muchos parientes y compatriotas que se fueron a Estados Unidos, hace cuarenta y más años, y otros que decidieron hacerlo más recientemente y para ellos y para mí fue una inmensa alegría reencontrarnos y escuchar con atención sus esfuerzos e ilusiones para conseguir lo que tienen, principalmente una siguiente generación que ha estudiado y está mejor preparada tecnológicamente. 

Hay una siguiente generación de ingenieros, psicólogos, economistas, maestros, publicistas y los hijos de esta primera generación que nacieron ahí y son norteamericanos que espero y deseo con un futuro seguro que se están labrando.

Pero como suplemento de los encuentros, volví a visitar los lugares interesantes de las dos ciudades y sus alrededores.

Mi amigo Ricardo Solorzano con quien nos conocimos en el Club Rotario y luego colaboramos en dos proyectos, que vive en San Francisco y conoce muy bien la ciudad, nos llevó a cenar a uno de los concurridos restaurantes del Pier 39 los típicos y deliciosos mariscos. Y los dos días siguientes a conocer la Bahía de San Francisco, el parque Golden Gate, Sausalito, el puente Golden Gate, el puente a Oakland, la ciudad y de regreso calles con pendientes hacia arriba y hacia a bajo de la ciudad de las colinas. 

En una de las arterias del tráfico de la ciudad han destinado una franja pintada de rojo exclusiva para los buses urbanos, separada solo por una línea blanca que nadie traspasa. Yo diría como el Sitrams, pero en serio.  

También vimos las calles donde se encuentran personas que cada uno por su razón vive en pequeñas tiendas en las aceras y las esquinas donde se puede comprar estupefacientes. Y luego los barrios exclusivos donde viven las familias con alto poder adquisitivo.

Y en Los Ángeles volví a comer junto con mis hermanas y sobrinos en el Farmer Mark antiguo y también el centro comercial “The Americana” muy moderno de la zona que conocen como “Juwel City” en el área de Glendale.

Por supuesto, repetí la visita calmada en Hollywood sobre la calle de las estrellas donde están los nombres de artistas, directores y personalidades famosas del cine.

Por primera vez utilicé el sistema de buses que además de limpio es muy puntual y pertenecen a la ciudad. Supongo cómo empresa municipal. Cuestión que debiera examinarse para solucionar, ordenar y modernizar el transporte urbano en San Salvador.

También visité el centro de la ciudad con sus imponentes y lujosos edificios, la perfecta organización del tráfico y la gente bien vestida que transmite gran poder adquisitivo, que contrastan con las muchas personas enfermas y en abandono que deambulan por sus calles.

Cada ciudad es como es y resulta interesante conocerla en sus diferentes aspectos y entornos.

Cómo casi todos tenemos parientes y amigos en EE. UU., cuando pueda venga a verlos y además de la alegría de reencontrarlos, conocerá otro El Salvador que las noticias describen aquí como país del primer mundo.

Conocí en Alemania en los años sesenta y setenta muchos españoles que su ilusión era trabajar, ahorrar, volver a su querida España y volvieron a crear muchas pequeñas empresas, a diferencia de nuestros compatriotas que quizás desde que se van y cada uno por sus razones, su gran ilusión es no volver. 

Fue un lindo viaje que yo, como amante de mi querido país, esté como esté, me encanta y emociona regresar.

Pedro Roque 

4 comentarios en “Los Ángeles y San Francisco”

  1. Muy interesante editorial, mas que todo lleno de amor pat rio; en verdad somos muchos los que hemos emigrado y no regresamos al terruno que os vio nacer por circunstancias o razones especiales como las mias; mi famiia es peuena y aqui en san Francisco nacio mi nieto y mi hija que me cuida, tambien vive aqui; desafortunadamente no tengo mas nexos familiares en San Salvador y menos en San Vicente y las prestaciones sociiales que tengo aqui como ciudadan amaericana, no las tendria en mi querido pueblo; es una lastima, pero tambien tenemos que ver por nosotros mismos.

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