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Los sistemas y las personas

Los sistemas son conjuntos de procesos pensados para facilitar y asegurar determinados objetivos aplicándolos disciplinadamente. Todos necesitan de otros sistemas que facilitan su correcto funcionamiento.
Por ejemplo, el sistema de transporte de productos y personas, necesita el sistema de tráfico, el sistema de distribución, el sistema de seguros, el sistema de mantenimiento, el sistema de aprendizaje para obtener una licencia, el sistema de cobros, el de leyes que regula como circular, las multas que corresponden cuando se cometen faltas y el sistema para el pago de las multas impuestas.

Las personas somos los usuarios de los sistemas para beneficiarnos de su utilización y la generación de rentabilidad para las organizaciones dueñas de los sistemas o las que los ponen a la disposición. Los sistemas pueden ser privados, asocios público privados, o bien, municipales, de las empresas autónomas o el gobierno.

En relación con el funcionamiento del “sistema de transporte público y los sistemas adicionales”, permítanme explicarles: el segundo día que llegué a Alemania en la ciudad de Konstanz, con 14 grados bajo cero, en enero de 1966, hace 56 años, desde la ventana del hotel vi un poste de color verde con una vitrina de 40 x 30 cm y un cartel que parecía una ruta y un horario cada 20 minutos. Deduje que era una parada de buses. Por el gran frio entre al hotel y atento al reloj vi que cuando faltaban unos 2 minutos para la siguiente hora, llegaban personas a la parada, yo también salí y justo a la hora indicada llegó el bus articulado. Al bajarme en la estación del tren vi el horario para volver, hice las cosas que tenia que hacer y puntualmente tomé nuevamente el bus para volver. Todos los sistemas ligados a la ruta del bus funcionaron y siguen funcionando perfectamente. Hoy y también en España, en lugar de carteles dentro de los buses son pantallas con altavoces que anuncian la siguiente parada y las conexiones con otras líneas.

Los sistemas de trafico de EEUU y Europa, son los mismos que aquí: el semáforo tiene tres colores, las señales son las mismas y los reglamentos de transito casi iguales. ¿Por qué aquí con los mismos sistemas no funciona ni el sistema de tránsito ni el de transporte público como en EEUU y en Europa, ni siquiera en los aspectos más básicos como la puntualidad, la calidad y la seguridad.
Algunos creen que es por falta de educación, sin embargo, cuando manejo, veo que tanto vehículos último modelo como antiguos, buses, microbuses, taxis y motos cometen las mismas faltas. Yo más bien, creo que se debe a que aquí se disfruta creando caos, y lo peor, es que se admira y emula a quienes intencionadamente lo hacen. No sé de donde proviene antropológicamente esa actitud necia de crear caos en el tráfico. Imagino del descontento y enojo acumulado que se convierte en satisfacción al irrespetar los sistemas causando desorden.
Y pensando en lo que ha sucedido esta semana, y puede seguir sucediendo con el transporte público, creo que su razón fundamental proviene del irrespeto a los sistemas y las leyes.

No hay que esperar las nuevas generaciones. Cada empresario, gerente, supervisor y empleado por el lado empresarial y los funcionarios por el gubernamental, deben respetar los sistemas y las leyes para que los sistemas funcionen mejor y nos beneficiemos todos.

En EEUU y Europa utilizan la inteligencia para que los sistemas funcionen y mejorarlos, aquí para entorpecer su funcionamiento y empeorarlos, de ahí los muchos años de retraso y la mala calidad de servicio y vida.

Las consecuencias del irrespeto pueden ser imprevisibles y muy costosas. Mejor volvamos a lo básico y respetemos los sistemas y las leyes por parte de todos.

Pedro Roque

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