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Mala educación, irrespeto y grosería

El irrespeto es un síntoma de mala educación. Y la mala educación, de no haber recibido en la casa y en la escuela, en el período entre la niñez y la adolescencia, los buenos hábitos que nunca se olvidan y son útiles para la sana convivencia. Si lo quiere comprobar, piense en sus padres y maestros cuando tenía entre 4 y 14 años, espontáneamente recordará los buenos hábitos que le enseñaron.

Pero también la mala educación, el irrespeto y la grosería se puede utilizar, intencionadamente, en las formas de decir lo que se quiere expresar, porque ya se acostumbró a los receptores a entender los mensajes explicados con ese estilo, se sabe que les encantan y que además los reenvían.

El que manipula, consigue el objetivo de diseminar sus mensajes, pero los receptores, sin darse cuenta se van volviendo cada día más insensibles a la buena educación y a tratar todas las cosas, incluidas las familiares, en esos términos. Aún sabiendo que se pueden expresar de otra manera, asumen esas formas como normales y les influye en su autoestima.

Las personas con baja autoestima solo aspiran a sobrevivir de un día para el siguiente, culpar a todos de sus circunstancias, se desinteresan por la educación, pierden el interés por emprender, y concluyen, que como todo está mal por culpa de otros, de nada sirve esforzarse. Los exabruptos pueden ser consecuencia, también de mala educación o de perder el autocontrol. En los dos casos se entiende, si después ya tranquilo hay una disculpa… ¡Todo se puede decir sin sobrepasar los límites lógicos y racionales de las buenas maneras!

Pero el uso de la mala educación, el irrespeto y la grosería intencionado para gustar y reorientar la opinión de quienes se dejan influir, a la larga será perjudicial, porque sin darse cuenta influyen en la forma como se tratan las cosas en la casa, y la violencia intrafamiliar, siempre empieza con insultos, irrespeto y groserías. Si al paradigma del desorden le sumamos el paradigma de la mala educación, el irrespeto, la grosería, y a esto le agregamos cuando salimos a la calle, el mal aspecto, lo nauseabundo y la contaminación de los montones de basura por doquier, El Salvador y nuestra gente se deteriora cada día un poco más. Añadiéndole, el incremento de la violencia verbal en las redes sociales, sin darnos cuenta nos iremos deshumanizando más.

Bueno será, que quienes participamos en los medios de comunicación y redes sociales, nos autocensuremos con nuestro semáforo mental, distinguiendo y calificando los temas entre rojo, amarillo y verde. El verde para informar de lo que es objetivo, cierto, no hace daño social y actualiza sobre los hechos. Lo amarillo tratarlo con precaución y si no estamos seguros, mejor no divulgarlo. Y lo rojo, que no aporta nada y solo echa más leña al fuego, mejor nos lo quedamos para nosotros.

¡Señores!, si no frenamos la violencia verbal voluntaria y razonablemente, habrá un momento en que la explosión o las muchas explosiones de los temas ardientes nacionales, será tan grande, que directa o indirectamente nos afectará en negativo a todos. Es un privilegio el acceso a los medios de comunicación y las redes sociales, que mejor debiéramos utilizar para educarnos, tranquilizarnos, informarnos y alejarnos de la mala educación, el irrespeto y la grosería.

Entre más responsabilidad se asume, en la casa, la empresa y el país, más se influye en la gente sobre la forma de comunicar, y cada uno siendo buen ejemplo, crear y sustentar una cultura de tratamiento respetuoso de los temas, en las familias sin violencia, las empresas constructivamente y el país con un patriotismo sano.

Si está de acuerdo, ¡conecte su semáforo mental!…

Pedro Roque

2 comentarios en “Mala educación, irrespeto y grosería”

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