No por ser el mejor cocinero, serás el mejor emprendiendo con un restaurante (aplica a cualquier otra empresa) ¿Por qué?

Es cierto que para que los clientes estén siempre satisfechos, compren, vuelvan a comprar y recomienden la empresa a sus amigos; por ejemplo, en el caso de un comedor o un restaurante, la calidad de los ingredientes, el proceso de combinarlos, presentarlos y servirlos, así como la inocuidad y la limpieza son muy importantes, pues las personas cuando vamos a un restaurante nos fijamos  sin darnos cuenta en todo.

Un consultor de restaurantes me dijo una vez: “si la comida es buena, no importa dónde se encuentre el restaurante, la gente llega. ¡Yo he ido a comer los domingos a restaurantes a más de 200 kilómetros!”

Pero el buen cocinero no siempre es un buen administrador y la administración en general es un conjunto de diferentes especialidades.

Al estudiar las razones por las que cierran las empresas, solo una de ellas es la CALIDAD.

En mi experiencia encontré a lo largo de los años, 26 razones que si se reconocen a tiempo se pueden “enderezar”.

Son cosas ligadas a las compras, la contabilidad, las obligaciones tributarias, el manejo del personal, la publicidad, el mercadeo, el ambiente laboral y muchas otras de las que depende que las empresas vayan bien o tengan que cerrar.

Las empresas son como los humanos, hay muchas causas por las que podemos enfermar y fallecer. Y los males se presentan en las empresas de la misma forma que en los humanos:

Primero hay síntomas, que si reconocen a tiempo aún se pueden curar; si no se hace, comienzan las molestias. Si solo se toman analgésicos y no se curan las causas reales, las bacterias o los virus siguen trabajando hasta que obligan suspender el trabajo y tomar medidas correctivas serias y caras para recuperar la salud, medidas que si no se toman a tiempo hasta se puede morir.

Con las empresas es el mismo proceso. De ahí la conveniencia que al igual que se invierte en un chequeo médico para definir con claridad la causa de los síntomas, vale la pena invertir en en la formación adecuada para saber cómo está la salud de la empresa aprendiendo a autodiagnosticar los síntomas de mal funcionamiento para curarlos a tiempo.

Y esto es válido para un restaurante como para cualquier otro tipo de empresa, sin importar a que se dedica, dónde esta y quién es el dueño. 

PREVENIR SIEMPRE FUE, ES Y SERÁ MUCHO MEJOR, CONVENIENTE Y MÁS RENTABLE QUE CURAR.

Pedro Roque

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