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Online y a la medida

Muy a pesar de que la pandemia no para, ni aquí ni en el mundo, ya hay 11.5 millones de contagiados, es útil tratar otros temas que la pandemia convirtió en urgentes. Y así, todo lo que es posible “online”, terminará siendo online, porque con la tecnología actual y la que viene, el manejo de muchísimos datos será más fácil.

Con los nuevos smartphone, si fotografía una cartera de señora, en unos segundos le presenta una serie de carteras de la misma gama y precios para que online escoja la que le guste, online la compre y online le avisen cuándo la recibirá. El 70% de las gestiones con bancos, supermercados, tiendas, librerías, farmacias, consultas médicas y muchas otras cosas las hacemos online. Y según se avance, con el Internet de las cosas”, ni nos imaginamos lo que haremos en el futuro.

Y con la formación, son miles los seminarios online que se están ofertando en todos los países, idiomas y temas, tanto genéricos como especializados. Entrar en el mundo online es un reto y condición para continuar trabajando. En el caso de mi empresa, estamos reorientando toda la gama de programas de formación, no solo a lo “online”, sino a lo “online dedicado en exclusiva” para mejorar la rentabilidad, pues precisamente en estos meses y los que vienen, es necesario concentrase en la rentabilidad de los procesos, las personas y las empresas.

Actualmente la tecnología permite los dos tipos de formación. La remota, que pueden estar los participantes juntos en una sala guardando las distancias que evitan el contagio o cada uno en su oficina o puesto de trabajo, pero sincronizados y con buena conectividad a la hora y durante el tiempo acordado para recibir la formación específica. O bien, la enseñanza virtual, en la que se recibe un contenido en un video-seminario para estudiarlo en un período determinado, por ejemplo, de 24 horas, y el participante emite el informe cuando estudió el tema en el mejor momento que lo pudo hacer, redactó y envió el informe sobre el tema y las preguntas que le surgieron.

Las ventajas son la reducción de costos y que los participantes al tratarse de seminarios en exclusiva para su empresa, sobre todo cuando se trata de consultores experimentados, estarán más atentos que en un seminario presencial genérico, tendrán menos distracciones y el compromiso de responder. Con la visión puesta en la rentabilidad y los factores de las que depende, se pueden desarrollar mejores programas de formación y capacitación.

Por ejemplo, la oferta en los temas de prevención del contagio del COVID-19 y la bioseguridad para los productos que se exportan es casi toda online y obligatoria, pues puede suceder, que así como se han cerrado las fronteras para las personas, en caso de contagio a través de los productos provenientes de un país, también pueden ser retenidos y puestos en cuarentena, y de ahí la importancia de la capacitación, no solo gerencial y de la supervisión, sino también de las personas que manipulan los productos.

De la misma forma está evolucionando la consultoría y el asesoramiento personalizado, y en Europa están teniendo más acogida la seriedad y experiencia de los consultores que las animaciones electrónicas para hacer videos muy bonitos, pues lo que las empresas necesitan para salir de la crisis son recomendaciones útiles, prácticas y rentables, o bien, los compendios de consejos para quienes independientemente de la edad y sexo, tienen en mente independizarse y buscan un camino claro y seguro, porque sigue siendo cierto, que solo pocas empresas sobreviven los primeros años.

En los últimos tres meses se han creado en el mundo miles de micro empresas y muchos profesionales se han reconvertido en empresarios autónomos.

Si ya está online, ¡perfecciónelo! Si no, ¡póngase las pilas y cuidado con contagiarse!

Pedro Roque

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