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Somos agua…

En la película “Arenas de la muerte” con John Wayne, Sofía Loren y Rossano Brazzy, se cuenta la búsqueda de un tesoro en unas ruinas en medio del Sahara y las escenas más intensas para mi fueron el sufrimiento por la sed y la desesperación por encontrar agua.

En las clases de biología aprendí que un poco más del 60% de nuestro cuerpo es agua y todos nuestros órganos vitales contienen agua. Químicamente es una substancia líquida compuesta de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, es insípida, inodora e incolora. 
Hay agua salada en los mares y océanos y agua dulce en la tierra, el subsuelo, los ríos, las lagunas, los lagos y los charcos.
Actualmente una buena parte por descuido, desidia y el mal hábito de tirar las cosas en cualquier lugar, está muy contaminada de productos químicos, plásticos y basura. Y así como es bendita y salva vidas, cuando se incrementa, descontrola su caudal y sale de sus cauces en pocas horas arrasa por donde pasa.

Supuestamente es de todos y todos debieramos tenerla en casa y cuando se habla de privatización, se enardece el ambiente.
Aunque supuestamente el agua es de todos, extraerla, filtrarla, transportarla, potabilizarla, embotellarla, distribuirla no es gratis y en todo el mundo, en garrafas, botellas y bolsas hay que pagarla.

“Agua potable para todos” es uno de los objetivos mundiales de sostenibilidad, que no se si con el crecimiento exponencial de la población se podrá cumplir algún día. En 1971 eramos 3200 millones y actualmente más de 7000. Un 60% de las personas en el mundo, incuso aquí, no tiene agua potable. En los años cincuenta en la calle de mi casa en San Vicente cambiaron las tuberías y creo que desde entonces son las mismas. A solo 100 metros del parque aun se pregunta ¿Ya vino el agua? porque no hay abastecimiento las 24 horas y para bañarse, de la pila y un huacal. Si se quedó un grifo abierto cuando vuelve durante unos minutos sale aire y la primera de color café claro, y esto, aún en el 2022.

El agua es necesaria para la agricultura, por falta de lluvia se pierden cosechas, a menos que se haya instalado sistemas de riego por aspersión o goteo. En muchos procesos de fabricación de alimentos y otros productos el agua es imprescindible. En todos los países grandes empresas explotan el agua y su distribución es uno de los asuntos pendientes de resolver con la aplicación de las 3Rs en los envases y las bolsas de plástico “tiradas” por doquier.

En términos de su explotación para nuevas empresas hay una infinidad de posibilidades para micro empresas, PYMES y grandes empresas como refrescos, sorbetes y todo tipo de alimentos líquidos.

Con el daño que le hemos hecho a la tierra y los mares en los últimos cien años a causa del crecimiento poblacional y los hábitos de consumo desmesurado, ha subido la temperatura y se está produciendo deshielo en el Ártico y el Antártico, subiendo el nivel de los océanos y reduciendo poco a poco la superficie habitable de la tierra.

Nuestro país, incluso con el cambio climático, sigue siendo bendecido por la lluvia durante más de seis meses, pero por falta de visión política desde hace cien años, no se han construido embalses y si no se incluye en la construcción de infraestructuras en el medio plazo, crecerá más el déficit de agua. En Santa Elena, Antiguo Cuscatlan pagamos $2.50 el metro cúbico de agua, en la zona comercial $3.50 y es probable que seguirá, como los combustibles, subiendo.

Pues sabiendo la importancia del agua para la vida y las industrias cuidemos el agua como recurso de vida necesario para todos.
Por el lado que lo vea, dependemos y somos agua. ¿En su casa y en su empresa cuidan el agua?

Pedro Roque

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