Suerte, talento, bendiciones.

Para quienes piensan que su realidad es resultado del azar, cuando les sucede algo bueno y deseado, creen que es porque tienen suerte. Otros, conocedores del cerebro, que aplican su inteligencia, planifican, definen objetivos, se preparan, trabajan, resuelven y toman deciciones de acuerdo a su visión, cuando sucede lo que planificaron, creen que es gracias a su talento.

Las personas religiosas, que creen firmemente en Dios, no hacen mal a nadie, ayudan en lo que pueden, oran o rezan y ponen sus cosas en manos de Dios, cuando sucede lo que esperaban, creen que es una bendición.

¿Y qué piensan cuando las cosas no son tan buenas, no consiguen sus objetivos o no llega la bendición.

Los que creen en la suerte, supongo que piensan que la suerte los abandonó. Los que creen en su talento, que se desorientaron, tomaron decisiones erróneas porque su información se prestaba a interpretaciones. Y los religiosos, quizás concluyan, que es una nueva prueba de fortaleza que les pone Dios.

¿Y entonces, cuál sería la fórmula con mayores posibilidades de éxito? Primero, creer en la suerte, considerar que la posibilidad de éxito, depende de variables desconocidas, en las que no se puede influir. Segundo entender cómo funciona el cerebro, aprender técnicas de análisis, estudiar el entorno y aplicar sistemas para tomar buenas decisiones. Y tercero, aferrarse a Dios para que suceda el milagro.

Estudiando un libro de autoayuda, leí que durante un entrenamiento, un señor al ver la precisión de un tiro del golfista Gari Player, le dijo: ¿Que suerte tiene, la bola cayó donde usted quería. Y el Sr. Player respondió: ¡Sí y entre más entreno, más suerte tengo! En otro momento, viendo un partido de la NBA con mi hijo me preguntó. ¿Por qué los basquetbolistas desde cualquier punto que tiren siempre encestan? Es porque entrenan muchas horas y memorizan los tiros desde cada punto de la cancha.

Conversando sobre la combinación de la formación y el entrenamiento me explicó un sicólogo que en nuestro cerebro, hay millones de acciones y sus variables aprendidas por la formación y el entrenamiento grabadas y cuando se aprende algo nuevo y se entrena, se crean nuevas grabaciones y se perfeccionan. Se amplía la reserva de conocimientos y la habilidad para disponer de ellos y de eso depende la capacidad para resolver situaciones complejas.

Se puede creer en la suerte, lo malo sería pensar que todo es cuestión de suerte. Estar en el momento, en el lugar y las personas adecuadas, puede ser el azar. Pero si no se está preparado mentalmente y no se aprovechó la oportunidad, no es cosa de suerte, sino talento. Y si por malas decisiones, se desaprovechó la oportunidad, es más cosa de cada uno, que de bendiciones.

La suerte, existe o no, pero si se aprenden nuevos conceptos y se entrena aplicándolos, hay más posibilidades de éxito, pues con cada nuevo concepto aprendido y su entrenamiento va quedando grabado en la memoria, lo que se aprendió y los resultados alcanzados en los entrenamientos y cuando se deben aplicar, surge de la memoria el qué y cómo hacer, para conseguir el resultado deseado.

Para ganar un maratón, superarse profesionalmente, o cualquier otro reto, se tiene que preparar el cerebro y el cuerpo, y solo se consigue, con más conocimientos, más formación y más entrenamiento.

Y lo mismo es con la competitividad y el perfeccionamiento en las empresas, siempre será necesario la formación y el entrenamiento.

Al final, la suerte, el talento y las bendiciones para superarse se aseguran, con más fe en uno y alta autoestima, más formación y más entrenamiento.

Pedro Roque

Todo es más fácil y más sencillo con sentido común.

1 comentario en “Suerte, talento, bendiciones.”

  1. Para mi la realidad del ser humano es primero la bendición de Dios segundo el talento que pone a su disposición y tercero por lo consiguiente es la suerte que lleva en el camino de la vida…

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