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¡Y además, sin paracaídas!

Nunca me tiré de un avión en paracaídas, pero esta semana que salí a dar una vuelta de tres horas con mi vehículo por el centro de San Salvador, algunos barrios y ciudades aledañas, ver la mayor parte de las pequeñas empresas y negocios cerrados, imaginé lo que están pensando sus propietarios, y poniéndome en su lugar y sabiendo que la mayor parte sobreviven como decimos: “coyol quebrado, coyol comido”, su pensamiento, sentimiento y miedo será el de venir cayendo de un avión sin paracaídas aún sin ver lo que falta por caer y si caerán sobre el mar o una pedrera.… 

Con prolongar y prolongar la apertura de la economía y no dejar que las pequeñas empresas trabajen, la caída sin paracaídas es más larga, más desesperante y mayor será el endeudamiento, si tiene garantías y capacidad de negociación con el banco. Si no, mejor tendrán que buscar alternativas para sobrevivir los próximos años empezando de cero una nueva actividad, porque emigrar tampoco es posible. En EEUU y Europa, incluida Alemania, la locomotora de la UE, hay millones de desempleados y las fronteras están cerradas.

Pero si en lo económico nos sentimos en caída libre y sin paracaídas, en lo político, y lo digo sin pertenencia a ningún partido, sentimos que el caos cada día es peor, por la desconfianza mutua y la falta de acuerdos entre los poderes.

Y si leemos las noticias sobre la salud, las cosas desgraciadamente van a peor, con números confusos sobre el COVID-19, que siguen creciendo, sin camas en los hospitales y muchos fallecidos también entre el personal médico.

Y en las redes sociales, todos cuestionando a todos, criticando y ofendiendo, con palabras groseras y más los grupos de acosadores pagados en beneficio de uno u otro grupo político. Será por el grado cultural de las personas que pululan en ese entorno, que en lugar de usar la maravilla de la comunicación online para buscar y encontrar la paz, lo hacen para incrementar envidias, rencores, resentimientos y rechazo social, echándole más leña al fuego.

Cuando me llegan noticias unidas a mensajes entre enemigos políticos, porque no hay cultura para entender al otro como adversario y cada mensaje va enardecido con insultos, sencillamente dejo de leer porque no me sumo a la gente que disfruta o se ocupa de crear más envidias, resentimientos y rechazo entre los salvadoreños. 

Señores, es momento de tranquilidad… La situación es complicada y los daños irreversibles, no la compliquen intencionadamente más. Mejor con valentía política, menos prepotencia, verdadero patriotismo y en pro de la vida, sumemos conocimientos y experiencia para desarrollar planes efectivos para la parte de la población y la economía que sigue en caída libre y sin paracaídas, la pandemia pasará y hay que empezar a recomponer la situación económica, pues de eso es que vivimos todos, familias, empresarios y gobierno.

Dejen que la gente protegiéndose, que ya sabe cómo hacerlo y no se quiere enfermar, vaya a trabajar. Los contagios no se producen en las empresas, sino en los desórdenes públicos por la necesidad. La economía se sigue hundiendo y ni la gente, ni las empresas, ni el gobierno tiene dinero para sobrevivir.

El sentimiento de los encerrados a la fuerza, es que si no trabajan no se alimentan y si no se alimentan, ya están enfermando y tan grave es morir por desnutrición que de otra enfermedad. ¡La gente sabe los riesgos de salir y cómo protegerse!

Cuando hay un problema y se sabe la solución, cuanto más se tarda en aplicarla, más se complica, más cuesta y más dañinas son las consecuencias directas y colaterales.

Pedro Roque

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